Es fantástico poder leer, ¿verdad? Andar por la calle y dejarte contaminar con los avisos comerciales; entretenerte con libros, revistas, comics... Bueno, pues eso es algo que actualmente no puedo hacer. Tampoco puedo escribir, lo que me haría un analfabeta, pero no es sólo eso sino que además me cuesta trabajo entender y hacerme entender cuando hablo con la gente a mi alrededor, con lo cual más bien sería yo una especie de "idiota". Sí, yo, el que ha estado posteando estas historias sexo-ficticias en este blog. ¿Se trata de un problema psicológico? Nop... bueno, casi, pero nop: se trata más bien de un "problema" geográfico. En efecto, llevo unos 5 años viviendo en el archipiélago japonés (así suena más romántico que decir "Japón" :P) y ésta es la fecha en que aún no domino el idioma. Para resumir (e irme a jugar Bioshock :P), he decidido darle un año sabático a Rastinnac, coincidiendo con el comienzo del año fiscal japonés. Quién sabe si para entonces aún estén mis queridas amigas Kotoko y Hrucade por aquí; en fin, sean ellas o sean visitantes anónimos o casuales, todos son bienvenidos si vienen a entretenerse con estas 65 entradas que ahí les dejo, chay. Nos vemos en un año, verán a Rastinnac someterse a un peculiar entrenamiento ultra-libidinoso para luego verse en un montón de lios con su inseparable Nadine Azzari y nuevos personajes como el extraño zurkión Adonis, el genio de los juguetes eróticos Salustio Nakamura, la misteriosa Eve... y otros, ah, y las historias intermedias y la "sección de Lou" ¡Nos vemos!
Rastinnac y otros relatos
En alguna época y lugar, androides y seres fantásticos se disputarán con los humanos el monopolio de un nuevo recurso universal: energía orgónica.
viernes, abril 03, 2009
Sección de Lou :p
Es fantástico poder leer, ¿verdad? Andar por la calle y dejarte contaminar con los avisos comerciales; entretenerte con libros, revistas, comics... Bueno, pues eso es algo que actualmente no puedo hacer. Tampoco puedo escribir, lo que me haría un analfabeta, pero no es sólo eso sino que además me cuesta trabajo entender y hacerme entender cuando hablo con la gente a mi alrededor, con lo cual más bien sería yo una especie de "idiota". Sí, yo, el que ha estado posteando estas historias sexo-ficticias en este blog. ¿Se trata de un problema psicológico? Nop... bueno, casi, pero nop: se trata más bien de un "problema" geográfico. En efecto, llevo unos 5 años viviendo en el archipiélago japonés (así suena más romántico que decir "Japón" :P) y ésta es la fecha en que aún no domino el idioma. Para resumir (e irme a jugar Bioshock :P), he decidido darle un año sabático a Rastinnac, coincidiendo con el comienzo del año fiscal japonés. Quién sabe si para entonces aún estén mis queridas amigas Kotoko y Hrucade por aquí; en fin, sean ellas o sean visitantes anónimos o casuales, todos son bienvenidos si vienen a entretenerse con estas 65 entradas que ahí les dejo, chay. Nos vemos en un año, verán a Rastinnac someterse a un peculiar entrenamiento ultra-libidinoso para luego verse en un montón de lios con su inseparable Nadine Azzari y nuevos personajes como el extraño zurkión Adonis, el genio de los juguetes eróticos Salustio Nakamura, la misteriosa Eve... y otros, ah, y las historias intermedias y la "sección de Lou" ¡Nos vemos!
viernes, marzo 13, 2009
Rastinnac 4 - Adiós, Samantha
Podríamos decir que un híbrido humano y zurkión llega a desarrollar ciertas peculiaridades impredecibles, como el hecho de poder sincronizar neuronas de otra persona con su cerebro... o simplemente podríamos decir que fue por obra del amor que Jean Marie y Samantha pudieron compartir memorias y fluidos en una especie de estado de trance. Lo importante, de todos modos, es que aparte de consumar su relación la identidad de los tres violadores de Samantha había sido revelada.
Mientras se hacían los preparativos para el funeral de Samantha, Nadine comenzó a localizar a los jóvenes que Jean Marie le había señalado. El plan de Rastinnac era invitarlos a tomar algo, drogarlos, hacerles soltar lo que habían hecho y luego hacer todo público; deseaba verlos linchados como habían intentado hacer con él. Nadine era una mujer práctica y poco romántica: con una hábil maniobra de algún arte marcial los iba sometiendo y llevándoselos consigo. La oscuridad de la noche les había llegado prematuramente a los compañeros de escuela de Samantha, encerrados en un camión que parecía andar por toda la ciudad sin parar. Por supuesto, no estaban solos: tras las luces que aturdían sus ojos, poco a poco fue apareciendo la figura de Jean Marie Rastinnac, quien se acercó serenamente para ver sus caras.
- Ok, fenómeno, nos atrapaste ¿qué vas a hacer ahora, matarnos, imbécil?
- ¡Cállate, Valka! Hey, Rasti, tómatelo con calma, men, sé que nos pasamos un poco con tu chica y es grave pero... hey hey hey ¡espera, deja el cuchillo, my friend!
La navaja cortó sus ataduras. Fue el primero que soltó para darle una golpiza enfrente de sus amigos. Luego le vino el turno a los otros dos. Ninguno pudo mantenerse en pie contra él. En sus recuerdos compartidos, Jean había visto que Valka había sido el más abusivo de los tres. Con la boca escupiendo sangre, todavía se reía en la cara de Rastinnac. El tercero estaba demasiado asustado para hablar; en realidad, no sentía mucha simpatía por sus dos compañeros, excepto por sus actividades de grupo. Aunque ya estaban en el suelo, inconscientes, Jean Marie no podía dejar de golpearlos. Nadine lo observaba pensativa. Sabía que tenía que detenerlo, pero al mismo tiempo le parecía que tenía muy buen potencial para entrenarlo como mercenario. Sería un genial "asociado", lo único es que no podía evitar recordar al niño de casa y a su madre... definitivamente no podía arrastrarlo así. Para su decepcionado alivio, Nadine pudo comprobar que matar nunca haría parte de la naturaleza de Jean Marie. Mientras ella se distraía con sus ideas, Rastinnac pensó que con la grabación del breve diálogo y la golpiza era suficiente; le había pedido que simplemente los dejara por ahí.
Efectivamente, tras despertarlos con con baldados de agua fría, Nadine los hizo empujo fuera del camión, no sin antes darles un pequeño mensaje de despedida. -"¡No miren atrás y sigan caminando!" - dijo ella. Al ver que estaba sacando sus ganzúas, Rastinnac se bajó también del camión y gritó: "¡Nadine, noooo!" El primero en voltear a mirar fue Valka; tal vez desearía no haberlo hecho, aunque eso le salvara la vida. Valka recordaría para siempre la imagen demoniaca de esa mujer y esas extrañas cuchillas que aparecerían en las entrepiernas de sus compañeros para desgarrarles los testículos de un solo corte, además de las pedidas de auxilio que el ignoró a pesar que el camión ya se había alejado a toda prisa.
Durante la velación, Rastinnac les mostró y les dejó el video a la mamá de Samantha y a Melissa. Nadine se encargaría de contarle el escabroso epílogo de la grabación a la señora Koyle. Jean Marie miraba con nostalgia el cuerpo inerte de Samantha; una cálida y suave mano le interrumpió.
- No lograron quitarle la vida - dijo Melissa.
- ¿Eh?
- Al final, lo único que ella quiso fue estar contigo. Yo no sé si podré tener mi vida... parece que todo lo que me queda es... seguir engordando. La envidio... y te envidio a ti porque pudiste...
- Ven - Jean Marie la llevó a un sitio apartado, la abrazo cariñosamente y le dio un beso. De repente, recuerdos de violencia exagerada hicieron parte de ella. Tal parece que todos esos golpes de ira vengativa habían sido sólo un regalo vindicativo para ofrecérselos a ella.
- ¡Wow! Conque así se siente ser fuerte.
- Tú eres fuerte.
- ... gracias, Jeanie boy - En ese momento, una visita poco grata apareció; se trataba de Chezna.
- Bueno, creo que aquí nos separamos.
- ¿De verdad te vas a ir del todo?
- Tenemos nuestros e-mails.
- ¿No te puedes quedar aunque sea esta noche?
- Lo siento, "Patty". Te dejo ya, tengo un último beso que dar.
- ¿Qué? - Jean sólo le guiñó el ojo.
Nadine había descubierto que Chezna era cómplice de sus amigos en las violaciones. ¿Por qué lo hacía? ¿perversión, lucro? El caso es que ella era la alcahueta que drogaba a las infortunadas fiesteras. Chezna se acercó a Rastinnac para decirle hipócritamente cuánto sentía que las cosas hubieran terminado tan mal y que hubiera pasado por tantos problemas. Jean Marie le sonrió y sin decir nada le dio un pequeño beso en la boca. Para cuando Nadine y su "hijo" habían partido, dolorosos recuerdos ajenos de humillación y violencia comenzaron a inundar la mente de Chezna.
Mientras se hacían los preparativos para el funeral de Samantha, Nadine comenzó a localizar a los jóvenes que Jean Marie le había señalado. El plan de Rastinnac era invitarlos a tomar algo, drogarlos, hacerles soltar lo que habían hecho y luego hacer todo público; deseaba verlos linchados como habían intentado hacer con él. Nadine era una mujer práctica y poco romántica: con una hábil maniobra de algún arte marcial los iba sometiendo y llevándoselos consigo. La oscuridad de la noche les había llegado prematuramente a los compañeros de escuela de Samantha, encerrados en un camión que parecía andar por toda la ciudad sin parar. Por supuesto, no estaban solos: tras las luces que aturdían sus ojos, poco a poco fue apareciendo la figura de Jean Marie Rastinnac, quien se acercó serenamente para ver sus caras.
- Ok, fenómeno, nos atrapaste ¿qué vas a hacer ahora, matarnos, imbécil?
- ¡Cállate, Valka! Hey, Rasti, tómatelo con calma, men, sé que nos pasamos un poco con tu chica y es grave pero... hey hey hey ¡espera, deja el cuchillo, my friend!
La navaja cortó sus ataduras. Fue el primero que soltó para darle una golpiza enfrente de sus amigos. Luego le vino el turno a los otros dos. Ninguno pudo mantenerse en pie contra él. En sus recuerdos compartidos, Jean había visto que Valka había sido el más abusivo de los tres. Con la boca escupiendo sangre, todavía se reía en la cara de Rastinnac. El tercero estaba demasiado asustado para hablar; en realidad, no sentía mucha simpatía por sus dos compañeros, excepto por sus actividades de grupo. Aunque ya estaban en el suelo, inconscientes, Jean Marie no podía dejar de golpearlos. Nadine lo observaba pensativa. Sabía que tenía que detenerlo, pero al mismo tiempo le parecía que tenía muy buen potencial para entrenarlo como mercenario. Sería un genial "asociado", lo único es que no podía evitar recordar al niño de casa y a su madre... definitivamente no podía arrastrarlo así. Para su decepcionado alivio, Nadine pudo comprobar que matar nunca haría parte de la naturaleza de Jean Marie. Mientras ella se distraía con sus ideas, Rastinnac pensó que con la grabación del breve diálogo y la golpiza era suficiente; le había pedido que simplemente los dejara por ahí.
Efectivamente, tras despertarlos con con baldados de agua fría, Nadine los hizo empujo fuera del camión, no sin antes darles un pequeño mensaje de despedida. -"¡No miren atrás y sigan caminando!" - dijo ella. Al ver que estaba sacando sus ganzúas, Rastinnac se bajó también del camión y gritó: "¡Nadine, noooo!" El primero en voltear a mirar fue Valka; tal vez desearía no haberlo hecho, aunque eso le salvara la vida. Valka recordaría para siempre la imagen demoniaca de esa mujer y esas extrañas cuchillas que aparecerían en las entrepiernas de sus compañeros para desgarrarles los testículos de un solo corte, además de las pedidas de auxilio que el ignoró a pesar que el camión ya se había alejado a toda prisa.
Durante la velación, Rastinnac les mostró y les dejó el video a la mamá de Samantha y a Melissa. Nadine se encargaría de contarle el escabroso epílogo de la grabación a la señora Koyle. Jean Marie miraba con nostalgia el cuerpo inerte de Samantha; una cálida y suave mano le interrumpió.
- No lograron quitarle la vida - dijo Melissa.
- ¿Eh?
- Al final, lo único que ella quiso fue estar contigo. Yo no sé si podré tener mi vida... parece que todo lo que me queda es... seguir engordando. La envidio... y te envidio a ti porque pudiste...
- Ven - Jean Marie la llevó a un sitio apartado, la abrazo cariñosamente y le dio un beso. De repente, recuerdos de violencia exagerada hicieron parte de ella. Tal parece que todos esos golpes de ira vengativa habían sido sólo un regalo vindicativo para ofrecérselos a ella.
- ¡Wow! Conque así se siente ser fuerte.
- Tú eres fuerte.
- ... gracias, Jeanie boy - En ese momento, una visita poco grata apareció; se trataba de Chezna.
- Bueno, creo que aquí nos separamos.
- ¿De verdad te vas a ir del todo?
- Tenemos nuestros e-mails.
- ¿No te puedes quedar aunque sea esta noche?
- Lo siento, "Patty". Te dejo ya, tengo un último beso que dar.
- ¿Qué? - Jean sólo le guiñó el ojo.
Nadine había descubierto que Chezna era cómplice de sus amigos en las violaciones. ¿Por qué lo hacía? ¿perversión, lucro? El caso es que ella era la alcahueta que drogaba a las infortunadas fiesteras. Chezna se acercó a Rastinnac para decirle hipócritamente cuánto sentía que las cosas hubieran terminado tan mal y que hubiera pasado por tantos problemas. Jean Marie le sonrió y sin decir nada le dio un pequeño beso en la boca. Para cuando Nadine y su "hijo" habían partido, dolorosos recuerdos ajenos de humillación y violencia comenzaron a inundar la mente de Chezna.
Fin del capítulo 4
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Sección de Lou. El próximo viernes será festivo, así que probablemente me entregue a los placeres de la pereza... o quizás me decida a ir al cosplay parade en Nipponbashi... en todo caso, no creo que postee ese día, así que quise terminar la trama de una vez por todas. Ahí se ven, chay.
viernes, marzo 06, 2009
Rastinnac 4 - Sexo astral
Jean Marie Rastinnac hubiera preferido no regresar a la realidad de saber que se había formado todo un desorden a su alrededor. El doctor del hospital quería investigar en detalle lo que le había sucedido; la mamá de Samantha lo veía como una especie de "medium" y le rogaba por que volviera a hacer contacto; Nadine le decía que se fueran antes que las cosas se complicaran más. La que pareció ser más sensata fue Melissa, que se lo llevó para que lo dejaran en paz por un rato. Al final... bueno, las cosas no eran tan malas: podía pensar las cosas con calma, enpijamado, con la cabeza confortablemente instalada en el regazo de "Patty".
- Ayer, ¿de verdad te comunicaste con Samantha?
- Humm... no es como decir que hablamos o algo parecido... ¿cómo explicarlo?... fue como si nuestras mentes se hubieran fusionado de alguna manera y lo que nos transmitíamos eran pensamientos, o no, algo como sueños... imaginaciones que no podíamos controlar.
- ¿Qué veías?
- ... ... - ¿Cómo podía explicarle Rastinnac que en todo ese tiempo de ausencia lo único que ella parecía estar pensando era en tener sexo con él?
- ¿Qué? no te quedes callado.
- ¿Conoces esas historias de almas en pena que vagan por ahí porque no cumplieron su última voluntad?
- Claro que sí, ¿qué hay con eso?
- La noche de esa fiesta... creo que ella realmente quería mucho estar conmigo - Los dos se quedaron callados por un momento, con el semblante apagado.
- Por más que la señora Koyle me creyera y accediera a ello... ¡es cosa de locos! además, lo importante ahora es encontrar a esos desgraciados
- Tonto... ¡qué idiota eres! no entiendes nada.
- Y ahora, ¿qué?
- Lo que Melissa te ha dicho es que ya no importa lo que pasó, lo único que ella quiere es estar contigo.
- Entonces, ¿debería...?
- Eso lo decides tú, pero... ¿aún sabiendo lo que te podría pasar...?
- A mi no me importa morir, menos si es así... sólo que yo quiero encontrar a esos hijueputas y cobrárselas todas.
- Para estamos yo y tu mamá, la matona.
- Mi mamá... - pensar en Nadine como su mamá le parecía algo gracioso.
Esa misma noche, Melissa dormiría en la habitación de hospital de Samantha, con los aparatos conectados a una sub-portátil que falsearía los signos de la paciente. Sólo hasta la mañana siguiente, el doctor se daría cuenta de la indirecta broma que se le había hecho. Nadine ayudó a sacar a Samantha y llevarla hasta su casa. El momento había llegado. Tras dolorosas despedidas, la señora Koyle cerró la puerta a la escena de ver a un joven que apenas había conocido, sentado en la cama junto a su hija. Rastinnac "instintivamente" le puso seguro a la puerta; luego se desnudaría y haría lo mismo con Samantha. El hermoso cuerpo de la jovencita que parecía inerte, pronto comenzaría a reaccionar a las caricias de su enamorado. Al verlos, parecerían un par de sonámbulos haciendo el amor, pero el éxtasis que experimentaban sólo podría definirse vagamente como sobrenatural.
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Sección de Lou. ¿Estaré alargando demasiado este capítulo? Bueno, en realidad, sólo son más posts pero corticos... creo. En fin, lo importante es que si están leyendo, espero que no se estén aburriendo. Cambiando de tema, me permito hacer algo de publicidad para otro blog de historias e improvisaciones con un tema menos "erótico", se trata de El Fantastibulario. Es el tercero en realidad, otros intentos murieron pero esta vez si voy en serio. He usado el espacio donde tengo a Cadengo, fusionándolo con Fantastibulario 2 y pienso meterle algunas historias que hice para otros blogs. Por ahora, encontrarán historias sobre androides, amores imposibles, un asesino en serie y alguna bobería en prosa. Quedan invitados, chay.
viernes, febrero 27, 2009
Rastinnac 4 - Habitación invasión
Pese a las advertencias de Nadine, Rastinnac se las arregló para visitar de nuevo a Samantha en el hospital. La madre de la chica no tuvo reparos en dejar a solas a Melissa y "Marie Jean" con ella.
- Hola, Sam, te he traído a tu príncipe de nuevo. Vuelve pronto con nosotros, ¿sí?
Esta vez, Rastinnac no iba a permitir interrupciones. Pensó en desconectar los aparatos, pero no tenía sentido; así que trancó la puerta del habitación y le pidió a Melissa que no dejara pasar a nadie.
- ¿Estás loco, Jeannie?... ok, está bien - Sabía que eso iba a traer problemas, pero era algo emocionante; además se preguntaba si en realidad Samantha podría llegar a comunicarse de algún modo con él.
Jean Marie se sentó cerca de la cama, estiró un brazo detrás de la cabeza de Samantha, la tomó de la mano, le dio un beso en la mejilla y recostó su cabeza muy pegada a la de ella. De inmediato, el ritmo cardiaco y la actividad se alteraron en los aparatos de supervisión. La madre acudió a la puerta, alertada. Melissa atajaba desde el otro lado, mientras miraba a Rastinnac, queriendo que le respondiera lo que ella se preguntaba a sí misma: "¿qué estoy haciendo?". Sería en vano, pues su amigo parecía estar inconsciente.
- ¡Melissa! ¿qué haces? ¡déjanos pasar! ¡maldita sea, déjanos pasar! ¡aquí están los médicos! - gritaba desesperada la mamá de Samantha
Antes que subieran los de seguridad, unos enfermeros empujaron la puerta durísimo con una camilla, haciendo caer a Melissa al suelo. Lo primero que hicieron fue intentar separar a la joven que estaba pegada a la cama de Samantha. Se sorprendieron no sólo al ver que se trataba de un chico sino también porque estaba con los mismos signos vitales de la paciente. Melissa intentó explicarle a la mamá, pero ésta le respondió con una bofetada: "no te quiero volver a ver aquí".
- ¡Pero qué hace ese delincuente aquí! - Se dispuso a separarlo de su hija pero el doctor, que había estado examinando a los dos jóvenes, la detuvo.
- Espere, por favor, señora Koyle: el chico parece estar en el mismo estado que su hija, Es algo intrigante, ya hemos llamado a algunos especialistas.
- ¿Qué espere? ¡ese maldito bastardo fue el que violó a mi hija! Y aún así se atreve a venir aquí y... - se abre paso bruscamente ante el doctor y se dispone a separarles las manos - ¡suéltala, desgraciado! - apenas comenzando el forcejeo, ella y el doctor se dan cuenta que es Samantha la que está aferrada a Jean Marie. El doctor mira a la señora con una sonrisa de superioridad.
- Parece que la chica eligió.
Había anochecido. Rastinnac yacía en la misma camilla que habían usado horas antes como ariete, junto a la cama de Samantha para que sus manos siguieran unidas. Ya reconciliadas, la señora Koyle y Melissa estaban sentadas juntas en la habitación. Al rato, alguien tocó a la puerta afanosamente y entró sin esperar respuesta; se trataba de Nadine, quien esperaba encontrar a Jean Marie en casa de "Patty", después de andar en sus investigaciones. Apenas entró, se acercó a Rastinnac y poniéndole la mano en el rostro, le dijo: "¿no puedes pasar un jodido día sin que te ocurra nada?" De repente, la mano que Jean tenía unida a Samantha comenzó a moverse lentamente, como si estuviera demasiado débil, intentando separarse. La señora Koyle, Melissa y Nadine coincidieron tácitamente en que era mejor observar sin hacer nada, o al menos no podían evitar reaccionar así. Jean Marie se apartó de Samantha como si su mano hubiera estado atrapada en la de ella, parecía recién escapado de las arenas movedizas; se veía exhausto. A los pocos segundos, las lecturas de Samantha volvieron a su estado vegetativo. Rastinnac tendría mucho que explicar cuando recobrase el aliento.
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Sección de Lou. Como verán, hace días cambié la plantilla. Me gusta el formato porque está hecho para puro texto. Las letras en anteriores entradas les va a parecer gigante, lo arreglaría, pero me tocaría editar una por una, así que no me puedo tomar semejaaaante trabajo :P. Ariete: me tomó varios minutos de googlear sobre bomberos, policías y artillería de la Edad Media para encontrar ese término que define a esa viga para derribar puertas; así que no lo olviden: ARIETE.
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